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Esta organización, presidida por el
dirigente paraguayo, Dr. Rolando Alarcón
Ríos, constituida sobre la base de todos
los países de América que practican el
futsal, más naciones de otros continentes,
de ahora en más, pasa a ser el ente
regulador y núcleo de expansión de la
disciplina hacia todos los rincones del
planeta.
El acta de constitución de la AMF ha sido
subscripta por representantes de 24 países,
que eligieron su primera directiva y
dispusieron el calendario de competiciones
para el año 2003, dando continuidad a los
diversos torneos a nivel mundial y
continental ya existentes, creando asimismo
nuevas competiciones en otras categorías.
El fútbol de salón recoge hoy los frutos de
una cultura deportiva floreciente, como un
hecho natural e irreversible, independiente
y con peculiaridades bien distintivas, por
lo que en Madrid en 1985 se decidió utilizar
un vocablo identificador que fusione los dos
que lo compone, conociéndosele desde
entonces como fustal.
ANTECEDENTES DE UNA INNEGABLE IDENTIDAD
El fútbol de salón, tuvo un incontenible
desarrollo a partir de la segunda mitad de
la anterior centuria en Sudamérica.
La identidad e independencia de esta
disciplina por origen, crecimiento y
evolución, nada tiene que ver con el fútbol
de campo. El ejemplo más fácil para trazar
una comparación bien simple, es el del tenis
y el tenis de mesa, con la diferencia de
tratamiento que salta a la vista, pues
mientras la ITF (Federación Internacional de
Tenis) jamás se inmiscuyó con el tenis de
mesa, la FIFA, especialmente desde comienzos
de los años ochenta cuando el fútbol de
salón llegó a tal adultez, organizó su
primer mundial en el año 1982 en San Pablo y
en forma abierta, mezquina y no velada trató
de apropiarse de esta disciplina.
La intemperancia se hizo cada vez más
fuerte, en la medida en que la ya conformada
FIFUSA (Federación Internacional de Fútbol
de Salón), por entonces presidida por el
brasileño Januario D'Alessio Netto crecía
cada vez más, al punto de montar en 1985 su
segundo mundial en España, la FIFA no
lograba todavía promover un torneo de su
deporte de laboratorio llamado futbol 5,
burda copia del fútbol de salón.
El fútbol de salón recogía los frutos de una
cultura deportiva floreciente, como un hecho
natural e irreversible. El fútbol pretendía
imponer un híbrido, un robot deportivo
artificial. En su impotencia por lograrlo
apeló a esfuerzos económicos, presiones y
actitudes "non sanctas" de todo tipo y
antipáticas determinaciones como la
prohibición de utilizar la palabra fútbol,
lo que motivó la creación en el congreso de
FIFUSA de Madrid de 1985 de la palabra
compuesta "fut-sal" para desde entonces
llamar así al fútbol de salón.
Tiempo después la FIFA se apropió también de
esa palabra. Paraguay, defensor tradicional
de la autonomía innegociable de esta
disciplina, usa el futsal para identificar a
este deporte por derecho adquirido y
protegido por las leyes de la nación, al
haber inscripto ese vocablo en los registros
oficiales de la República, por lo que a la
otra disciplina se le conoce como fútbol 5 y
quienes la llaman con la partícula futsal se
cuidan de usar el agregado FIFA.
Las dos modalidades coexistieron hasta
nuestros días, con vaivenes de
relacionamiento que produjeron
circunstanciales acercamientos y
distanciamientos y etapas de indiferente
gestión independiente sin nuevas
interferencias.
Escindido de FIFUSA, países miembros de la
PANAFUTSAL, se reunieron con representantes
de FIFA en Guatemala. Ese mismo año, se
acercó la posibilidad de una negociación. El
grupo de países de América, jamás se cerró
en una caparazón absolutista, como fue la
actitud de FIFA en reiteradas épocas. Pero
con firmeza tampoco claudicó en su postura
de INDEPENDENCIA. Negociación franca y
razonada si, entrega ciega no, fue la
premisa.
Se llegó así a este punto en el que, no
alcanzando un acuerdo que no lesione los
intereses de esta disciplina y de PANAFUTSAL,
este organismo, enarbolando la bandera de la
autonomía del futbol de salón y de la
defensa de sus genuinos intereses, se aparta
del expureo gobierno de FIFUSA y al no
prestarse a una entrega a FIFA, decide
constituir la ASOCIACIÓN MUNDIAL DE
FÚTBOL DE SALÓN (AMF).
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